Ojos cerrados y células despiertas

(Este texto lo escribí hace bastante tiempo, en una etapa más ligera y de reconexión con la música. Hoy lo vuelvo a leer, y sonrío)

En este momento estoy con auriculares, escuchando una playlist de música jungle (dentro del género electrónica). Música que no conocía hasta hace poco. Bueno, si la conocía, de mi adolescencia,  en la etapa en que íbamos con mis amigos a fiestas electrónicas. Pero en aquel momento el disfrute era bailar (¡y cuanto disfrute!). Ahora estoy disfrutando la música desde otro lado. 

Durante toda mi vida, sobre todo en esa adolescencia, la música tuvo un rol de copiloto constante. Para todo había música. Tengo mil recuerdos de conciertos, bailes, bandas de amigos, pogos,noches enteras escuchando discos enteros con mis amigos o en casa sola. Música para todo.  Y no sólo son recuerdos “mentales” sino sensaciones que ya están incorporadas. Memoria celular se podría decir (?)

Después, en algún momento dejé de escuchar tanta música. Me imagino (estoy casi segura pero nunca lo analicé en detalle como para confirmarlo 100% ) que está relacionado a algún cambio anímico/de humor en determinada época, que me hizo desconectarme un poco, y la música viste que siempre acompaña pero también genera estados de ánimo (¿o de humor?) entonces yo ahora interpreto que, buscando no alimentar ese bajón o ese ánimo revuelto, fui dejando de poner música de a poco (y seguramente hubiera tenido un efecto más positivo si la seguía escuchando).

Mi hermana hace unos cuantos años me empezó a recordar que me haría bien escuchar más música (por intuición de hermana y porque le encanta la música a ella también).

Igual no quería entrar en análisis (mi cabeza va solita para ese lado jaja), sino dejar plasmado aqui lo bien que se siente. Como recordatorio por si alguna otra vez vuelvo a desconectar los auriculares por un tiempo. Volviendo a escuchar electrónica, aparte de todos los recuerdos de momentos vividos, se despertaron otra vez sensaciones  sensoriales (¿Es redundante o tiene sentido?) -sensaciones físicas quizá  es más adecuado-  super placenteras.

Cierro los ojos y la música se me mete como un rayito hasta la sangre. Suena creepy pero se siente bien. Es como que la siento recorrer todo. Y si cierro los ojos… ¡vuelo! Y lo mejor de todo, es que mi cabeza vuela también, como que el rayito va a la sangre  y también al núcleo de la creatividad, de la relajación y de la liviandad. No sé cómo explicarlo, y  menos ahora que ya estoy en hora zombie, pero para mi que despierta las células.

No sólo me pasa con la electrónica. Cada genero musical, genera sensaciones distintas (las que tienen letra, las que no, las alegres, las tranquis, las clásicas, las voces inigualables, todas).

Lo que tiene la electrónica que propicia estos estados mentales que son los que ahora tengo más presentes (como de disociación, casi hipnotismo) son todos los soniditos, las bajas y subidas, los bajos y los sonidos más agudos sincronizados y mezclados entre si** …es como que fueran un mantra hipnotizante. Claro que depende en qué momento/estado esté escuchando la música, es un mood, no algo permanente. 

**obvio que ni idea de los términos técnico, así que lo resumo en “soniditos” 

Ahora me acordé que ya desde siempre tenía esta misma forma de sentir la música. Me acuerdo que en una época que tenía varios amigos/conocidos  “metaleros” e íbamos a una cueva a tomar cerveza, hablar y escuchar música, una noche de esas yo estaba parada charlando con 2 de ellos, y se ve que estaba tan enganchada con la música que cerré los ojos y me quedé así escuchando. Uno de mis amigos me dijo “nunca había visto a alguien disfrutar tanto de la música  como para tener que cerrar los ojos y que se le note en la cara”. ¡Unas ganas de haberme visto esa cara me dan ahora!

Y después también me vino un recuerdo de otro amigo con el que nos poníamos a escuchar tango instrumental e imaginar las historias que podía estar contando. Solo con la música, inventábamos de qué podía hablar la letra de ese tango si la tuviera.  Y era un ejercicio recontra estimulante. Y eso era, aparte de porque la charlas con él siempre eran interesantes (tema pa´ otro capítulo), porque la música siempre tuvo ese efecto en mi cabeza (de afloje de creatividad, de entusiasmo, de momento placentero).

Lo que me deja contenta es estar pudiendo/permitiéndome disfrutar la música de nuevo y de esta manera. Con los ojos cerrados y las células despiertas. 

Son las 3. A dormir

Este blog es terapéutico. Los comentarios, también.